
Máximo Fernando de Elía Álzaga
Carta de Máximo Fernando de Elía Álzaga a Justo José de Urquiza (1860)
Máximo Fernando de Elía Álzaga (1811‑1865) dirigió esta carta a su primo, Justo José de Urquiza (1801‑1870), primer presidente de la Confederación Argentina (1854‑1860), en la que hace entrega de una estatua de San José con un niño en brazos. Este intercambio evidencia no solo los vínculos familiares entre las élites provinciales argentinas, sino también la importancia de los objetos religiosos como símbolos de devoción, estatus y reconocimiento social en el siglo XIX.
La carta refleja la interacción cotidiana y política de los actores principales del período posterior a la Confederación, cuando la Argentina atravesaba la organización institucional y la consolidación territorial bajo gobiernos provinciales fuertes. La correspondencia personal, en este sentido, se constituía como un registro complementario de la historia política y social, preservando la memoria de las relaciones familiares, políticas y culturales de la época.
La estatua entregada se conserva actualmente en el Palacio San José, en Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos, residencia histórica de Urquiza, que fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1935 y abierta al público como museo en 1936. Este sitio constituye un referente esencial para el estudio del patrimonio material y simbólico del siglo XIX en Argentina.
Este documento forma parte del Archivo Histórico del Palacio San José y está fechado el 7 de junio de 1860.
"La correspondencia privada entre miembros de la élite política y social ofrece una ventana única a las prácticas culturales, políticas y religiosas de la Argentina del siglo XIX, complementando los registros oficiales y permitiendo reconstruir redes de poder y parentesco."
— Jorge Gelman, Historia Social de las Élites Argentinas, Buenos Aires, 2002.

Máximo Fernando de Elía Álzaga (1811-1865) / Terrateniente
Máximo Fernando de Elía Álzaga (Buenos Aires, Argentina, 1811 – Buenos Aires, Argentina, 24 de junio de 1865) fue un destacado hacendado y propietario en la Argentina del siglo XIX, perteneciente a una familia con profunda influencia política, económica y social en la región del Río de la Plata. Su posición le permitió consolidar propiedades rurales y mantener un papel activo en los vínculos familiares y comerciales de la época.
Era hijo de María Isabel Eugenia de Álzaga Cabrera (1786‑1858), reconocida como una de las principales terratenientes de la costa de la República Oriental del Uruguay, y de Ángel Mariano Roque de Elía García de Zúñiga (1771‑?), jurista destacado que integró la Asamblea del Año XIII, órgano clave en los primeros pasos hacia la independencia argentina. Esta herencia le proporcionó tanto capital económico como redes políticas y familiares que serían determinantes en su vida.
El 7 de enero de 1863 contrajo matrimonio con Isabel Foster (1835‑1932) en Buenos Aires, unión que consolidó aún más sus lazos con familias de influencia y tradición en la colonización y expansión territorial argentina. De esta unión nacieron dos hijos: Máximo Ricardo de Elía Foster (1863‑1863) y Nicanor Zenón Carlos de Elía Foster (1864‑1941), este último destacado político y representante legal de importantes empresas e instituciones de la época, continuando el legado familiar.
Máximo Fernando de Elía Álzaga estaba vinculado a una red familiar de notable importancia histórica: era sobrino nieto del gobernador de Entre Ríos Mateo García de Zúñiga (1795‑1872) y nieto de Mateo Ramón de Álzaga Sobrado (1734‑1786), un acaudalado comerciante español que se casó con Toribia María Francisca Cabrera Saavedra (1755‑1798). Tras enviudar, Toribia se casó con el general Cornelio Saavedra (1759‑1829), presidente del primer gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, consolidando vínculos con la élite política revolucionaria de la época.
La posición de Máximo Fernando de Elía Álzaga permite comprender cómo las élites terratenientes argentinas del siglo XIX se entrelazaban con la política, la economía y la expansión territorial, y cómo las redes familiares facilitaban el acceso a cargos, propiedades y consolidación de poder social en un contexto marcado por la independencia, la organización nacional y la colonización de nuevas tierras.
"El estudio de las familias terratenientes del Río de la Plata revela la articulación entre propiedad, poder político y herencia social, elementos esenciales para comprender la formación del Estado y la economía rural en el siglo XIX."
— Tulio Halperín Donghi, Historia contemporánea de América Latina, 1993.
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