Exposición histórica

A lo largo del tiempo, los hechos que han sido reconocidos como históricos son innumerables y variados. Como señala Edward H. Carr, "la historia es un diálogo entre el pasado y el presente", y comprender estos hechos nos permite evaluar cómo se han formado las sociedades actuales. Muchos de estos eventos han modelado el mundo contemporáneo, influyendo en las costumbres y tradiciones que aún conservamos, mientras que otros permanecen en la memoria colectiva, interpretados desde diferentes perspectivas.

El estudio de la historia nos permite "conocer la evolución de las sociedades en el tiempo y aprender de los errores cometidos". Cada acontecimiento refleja decisiones humanas, y al analizarlas podemos apreciar cómo las acciones individuales y colectivas han dado forma al presente. Como enfatiza Marc Bloch, "el historiador debe comprender los hechos del pasado como resultado de la acción humana, no como meras fechas o acontecimientos aislados".

En esta exposición se busca recordar y valorar las acciones de cada persona, reconociendo los hechos históricos como el resultado de sus decisiones y de los contextos en los que se desarrollaron. Así, cada decisión tomada, cada acción emprendida, forma parte de un entramado histórico que "nos ayuda a no repetir los mismos errores en el presente".


Batalla de Paso de Cuevas / 12 de agosto de 1865

La Batalla de Paso de Cuevas se libró el 12 de agosto de 1865, durante la invasión de Paraguay a la provincia de Corrientes, en el marco de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) en América del Sur. El conflicto enfrentó a las fuerzas de Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay, que había decidido invadir territorio argentino, provocando 21 muertos y 38 heridos en las fuerzas aliadas en las inmediaciones del río Paraná.

Batalla de Paso de Cuevas (12 de agosto de 1865), Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), por José Murature (1804-1880). Óleo sobre lienzo, 78 x 194 cm, c.1865. La obra representa el enfrentamiento entre las fuerzas aliadas de Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay en las quebradas del río Paraná, destacando la acción de la flota aliada y la artillería paraguaya. La pintura documenta visualmente la estrategia naval y los combates fluviales característicos de esta fase de la guerra.

Invasión paraguaya y contexto estratégico

Tras varios años de disputas territoriales, Paraguay avanzó sobre las provincias nororientales de Argentina en intentos de posesión. Las tropas paraguayas se apoderaron de las naves 25 de Mayo y Gualeguay, iniciando formalmente la ocupación del territorio y avanzando por la costa del río Paraná hacia el sur de Corrientes.

En este contexto, cobraron relevancia la Batalla del Riachuelo (11 de junio de 1865) y la Batalla de Paso de Cuevas (12 de agosto de 1865), que allanaron el camino para el posterior saqueo del poblado de Bella Vista.

Desarrollo de la batalla

La batalla se desarrolló entre parte de la flota brasileña y un barco argentino contra la artillería paraguaya, que se encontraba estacionada en las quebradas del río Paraná. Las naves avanzaban río abajo hacia el puerto de Goya, cuando una batería paraguaya en Paso de Cuevas abrió fuego, desarticulando temporalmente el ataque aliado. 

Combate de Paso de Cuevas (12 de agosto de 1865). El primer teniente Fortunato Foster Vidal (1832-1915), secretario del capitán de mar Francisco Cordeiro Torres e Alvim (1822-1883), repara el timón de la corbeta Beberibe bajo fuego enemigo tras ser inutilizado por las baterías paraguayas, indicando el rumbo del barco. Semana Illustrada, nº 275, 1866. Pintura por Henrique Fleiuss (1824-1882). Óleo sobre lienzo, fecha aproximada 1866.

Corbeta Beberibe

El Beberibe fue un buque de guerra de la Armada Imperial Brasileña, que participó tanto en la Batalla del Riachuelo como en la Batalla de Paso de Cuevas.

Durante la Batalla del Riachuelo (11 de junio de 1865), al mando del capitán Joaquim Bonifácio do Amaral (1815-1884), la corbeta integraba una división compuesta por la Fragata Amazonas, las Corbetas Jequitinhonha, Belmonte, Parnahyba y Araguary, así como las cañoneras Mearim, Cannoneiras, Ipiranga e Iguatemy, bajo el comando del Almirante Francisco Manuel Barroso (1804-1882).

En la batalla, los barcos Belmonte, Jequitinhonha y Parnahyba fueron alcanzados y quedaron fuera de combate. La Parnahyba fue abordada por fuerzas enemigas, causando numerosas bajas, mientras que la llegada de la Fragata Amazonas permitió rescatar al resto de la tripulación. El Beberibe sufrió 24 bajas, con 5 muertos y 19 heridos.

El 12 de agosto de 1865, la corbeta Beberibe participó en la Batalla de Paso de Cuevas bajo el mando del primer teniente Fortunato Foster Vidal (1832-1915), futuro ministro de la Armada de Brasil, desempeñando un papel clave en los enfrentamientos contra la artillería paraguaya en las quebradas del Paraná.

Plano del buque Beberibe (1853), cañonera de tornillos de la Armada de Brasil, que muestra el piso superior, el piso principal y la bodega. Dimensiones: 505 x 1305 mm. Museo Marítimo Nacional, Greenwich, Londres, Inglaterra. El plano ilustra la disposición interior de la nave, incluyendo compartimentos de artillería, almacenamiento y alojamiento de la tripulación, siendo un ejemplo de la ingeniería naval brasileña de mediados del siglo XIX. 

Significado histórico

La Batalla de Paso de Cuevas representa un ejemplo del combate fluvial en la Guerra de la Triple Alianza, en el que la coordinación entre la flota brasileña y los aliados resultó fundamental para contener la invasión paraguaya y asegurar la libre navegación del río Paraná. Asimismo, esta batalla destacó la importancia de oficiales jóvenes y experimentados, como Foster Vidal, quienes luego desempeñaron roles de liderazgo en la Armada brasileña. 

Referencias

  1. Whigham, Thomas L. The Paraguayan War: Causes and Early Battles, 1864-1865, Lincoln: University of Nebraska Press, 2002, p. 112. 
  2. Doratioto, Francisco. Maldita Guerra: Nova história da Guerra do Paraguai, São Paulo: Companhia das Letras, 2002, pp. 85-88. 
  3. Scheina, Robert L. Latin America's Wars: The Age of the Caudillo, 1791-1899, Brassey's, 2003, pp. 249-251. 
  4. Garcia, Juan A. Historia Naval de la Guerra de la Triple Alianza, Buenos Aires: Talleres Gráficos, 1930, pp. 175-177. 
  5. Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro. Anais da Marinha do Brasil, vol. 12, Rio de Janeiro, 1901, pp. 102-105. 


Visita a Bernardino Rivadavia / 12 de septiembre de 1841

A fines de 1840, el general Juan Lavalle (1797-1841), en el marco de las guerras civiles argentinas, invadió la provincia de Santa Fe en su enfrentamiento con las fuerzas de Juan Manuel de Rosas (1793-1877). Tras varios combates y la derrota definitiva de sus tropas, Lavalle falleció en San Salvador de Jujuy en 1841, dejando un vacío entre los exiliados opositores al régimen rosista, quienes debieron reorganizarse fuera del territorio argentino.

Entre los oficiales que acompañaron a Lavalle se encontraba el brigadier general Tomás de Iriarte (1794-1876), militar y cronista rioplatense. Iriarte había formado parte del Ejército Patriota en numerosas campañas, incluyendo la Batalla de Yavi (1816) y la campaña sobre Jujuy, y participó en la famosa asonada de marzo de 1820. Además, había servido a las órdenes de Manuel Belgrano (1770-1820), siendo nombrado director de la escuela de artillería en 1818. Tras ser desterrado a Montevideo, Iriarte viajó a Chile y posteriormente arribó a Río de Janeiro en 1841, integrándose a la comunidad de emigrados argentinos y portugueses que se oponían a Juan Manuel de Rosas.

Retrato de Bernardino Rivadavia (1780-1845) durante su estadía en Londres, Inglaterra. Óleo sobre lienzo. Tras participar en la consolidación de la independencia argentina en 1810, Rivadavia fue designado como el primer presidente de la República Argentina (1826-1827), buscando establecer una base sólida para el país recién independizado.

Museo de la Memoria

La visita de Iriarte a la quinta de Bernardino Rivadavia (1780-1845) en Botafogo, Río de Janeiro, refleja la manera en que los exiliados mantenían vínculos culturales, políticos y personales en el extranjero. La memoria de estos hechos constituye una herramienta fundamental para reconstruir la historia, ya que permite conocer la vida cotidiana, los lazos de solidaridad y la actividad social de los exiliados rioplatenses.

El encuentro se realizó el domingo 12 de septiembre de 1841, y estuvo acompañado por figuras destacadas del exilio:

  • Ricardo Foster (1808-1865), comerciante portugués, y su esposa Ana Foster (c.1819-?).

  • Florencio Varela (1807-1848) y su hermano Toribio Melitón Varela (1814-?).

  • El carruaje fue proporcionado por Francisco de Borja Magariños (1795-1855), padre de Alejandro Magariños Cervantes (1825-1893).

Este conjunto de individuos ilustra la red de exiliados y la cooperación mutua que existía en Río de Janeiro, donde el apoyo social, cultural y económico era crucial para la supervivencia de los exiliados y para la continuidad de sus proyectos políticos.

Quienes prestan su memoria para complementar la historia reflejan su capacidad de superación y al mismo tiempo, representan una herramienta de reconstrucción de los hechos del pasado a través de una mirada del presente.

Encuentro de Ricardo Foster & Tomás de Iriarte

Tomás de Iriarte, además de su destacada carrera militar, fue cronista meticuloso de los hechos en los que participó. En sus Memorias, describe la visita con detalle, mostrando tanto la dimensión social como la política de este encuentro:

"El día 12 visité al señor Bernardino Rivadavia, quien tiene su residencia en Botafogo en una finca bien cultivada que sirve de gran esparcimiento; el señor Margariños me proporcionó su carruaje y me acompañaron el Dr. Varela, su hermano Don Toribio y el comerciante portugués Ricardo Foster (1808-1865). Diré de paso que este excelente compañero, para quien traje una carta de presentación de Valparaíso, hizo tantas solicitudes para que me quedara en su casa, que por un deber de cuidado y cortesía me vi obligado a aceptar; y no he tenido motivos para lamentarlo, porque el trato y la franqueza y de su amable y joven compañera me han encantado."

Tomás de Iriarte (1794-1876), militar y cronista argentino. Inicialmente realista, se incorporó al movimiento independentista, participando en la Guerra del Brasil (1825-1828) y en las Guerras Civiles Argentinas, enfrentando a Juan Manuel de Rosas. Bajo Manuel Belgrano, fue director de la Escuela de Artillería y autor de su instrucción para el uso de la artillería.

Durante los días siguientes, Iriarte y la familia Foster realizaron paseos y recorridos en barco, lo que muestra la vida cotidiana de los exiliados y sus actividades de esparcimiento y socialización:

"El tercer día hicimos un recorrido por agua con el Sr. Foster, a Playa de Barreto, al norte de Playa Grande."

Finalmente, al momento de embarcar hacia Montevideo, Iriarte dejó constancia de la hospitalidad y cuidado recibidos por la familia Foster:

"El ocho después del mediodía estaba a bordo con mi pequeño equipaje: regresé a tierra y me despedí de mis estimados superiores, el señor Ricardo Foster y su esposa, la señora Ana, quienes por sus atenciones y delicadezas han hecho más soportable mi estadía en Río de Janeiro. Nunca olvidaré las bondades que ha tenido conmigo esta interesante familia."
"A las ocho de la noche me acompañaron el señor Foster y el señor Ceijas hasta el muelle de Largo do Passo, y después de despedirme con las más sinceras demostraciones de amistad, abordé un bote."

Significado histórico del encuentro

Este episodio muestra cómo los exiliados argentinos y portugueses lograban sostener redes de apoyo político, social y cultural en el extranjero, a través de relaciones personales de confianza y hospitalidad. La visita de Iriarte a Rivadavia y la interacción con Ricardo y Ana Foster constituyen un ejemplo de cómo las actividades sociales, los viajes y los paseos contribuyeron a mantener la cohesión del exilio y preservar los ideales patrióticos durante la primera mitad del siglo XIX.

Además, el relato de Iriarte aporta información valiosa sobre la vida cotidiana, la movilidad y los vínculos de los emigrados en Río de Janeiro, incluyendo su interacción con figuras políticas destacadas, como Bernardino Rivadavia, y la influencia de comerciantes portugueses como Ricardo Foster, quienes desempeñaron un papel clave en la logística y el apoyo material del exilio.

Este encuentro histórico no solo refleja un acto social de cortesía y hospitalidad, sino que evidencia también la dimensión política del exilio, donde las redes familiares, comerciales y culturales se convertían en instrumentos de resistencia y preservación de la memoria histórica de las Provincias Unidas del Río de la Plata.


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