Desde la fotografía aérea de 1959 hasta las investigaciones geofísicas y perforaciones realizadas en 2026: la historia de una formación de casi 157 metros que algunos investigadores identifican con el Arca bíblica, y de las evidencias, y controversias, que durante décadas han enfrentado a arqueólogos, geólogos, investigadores bíblicos y exploradores.

Durupinar: las huellas ocultas del Arca de Noé

En el extremo oriental de Turquía, en un paisaje dominado por grandes montañas, antiguos depósitos volcánicos, valles y caminos que conducen hacia la frontera con Irán, existe una formación que desde hace más de seis décadas provoca la misma pregunta:

¿Qué es realmente Durupınar?

Desde el aire, la formación posee una característica extraordinaria: su contorno recuerda a una enorme embarcación.

No se trata de una pequeña roca cuya forma pueda parecer accidentalmente parecida a un barco. La estructura es extraordinariamente grande y alargada, y presenta extremos que han sido interpretados como una posible proa y una popa.

Para los defensores de la teoría del Arca, aquella silueta constituye la primera pista.

Para los geólogos que rechazan la identificación, constituye precisamente el tipo de forma que determinados procesos tectónicos y erosivos pueden producir de manera natural.

La diferencia entre ambas interpretaciones es el corazón de toda la controversia.

Porque una fotografía puede mostrar una forma.

Pero solamente la investigación puede determinar qué produjo esa forma.

1959: LA FOTOGRAFÍA QUE ABRIÓ EL MISTERIO

La historia moderna de Durupınar comienza en 1959, cuando el capitán turco İlhan Durupınar examinaba fotografías aéreas obtenidas durante trabajos de reconocimiento geodésico.

En una de las imágenes apareció una estructura que llamó inmediatamente su atención.

Parecía un barco.

La fotografía fue posteriormente examinada por personas interesadas en determinar si aquella anomalía podía tener una explicación arqueológica.

El expediente utilizado por los investigadores favorables a la identificación con el Arca señala que el especialista en fotogrametría Arthur J. Brandenberger consideró extraordinaria la imagen estereoscópica y destacó que la longitud aproximada parecía compatible con una embarcación. Texto pegado

La fotografía se convirtió así en el primer capítulo de una historia que ya no volvería a desaparecer.

Pero había que hacer algo fundamental:

ir al terreno.

1960: LA PRIMERA EXPEDICIÓN

Un año después, en 1960, una expedición llegó hasta la formación.

Los investigadores observaron el lugar y realizaron trabajos sobre el terreno. Según el relato conservado en el material de Wyatt/Fisher, la expedición no encontró en aquella campaña elementos que considerara suficientes para demostrar que se trataba de una estructura artificial y terminó interpretándola como una formación geológica. 

La conclusión parecía cerrar el caso.

Pero había un problema.

La investigación de 1960 había sido relativamente limitada.

La formación era enorme.

Gran parte de su estructura estaba enterrada.

Y la pregunta decisiva no podía responderse mirando únicamente la superficie.

Había que averiguar:

¿qué había debajo?

1977: RON WYATT LLEGA A DURUPINAR

En 1977, Ron Wyatt visitó por primera vez el sitio.

Según la documentación presentada por sus colaboradores, Wyatt volvería repetidamente durante los siguientes años, realizando numerosas visitas y desarrollando una investigación que incluiría muestras de suelo, detectores de metales, fotografías, perforaciones y estudios geofísicos. Texto pegado

Su interpretación fue radicalmente diferente de la expedición de 1960.

Wyatt consideraba que la formación no era una curiosidad natural.

Para él, podía tratarse de los restos del Arca de Noé.

Y esa convicción cambió la naturaleza de la investigación.

A partir de entonces, la cuestión dejó de ser simplemente:

"¿Tiene forma de barco?"

y comenzó a ser:

"¿Existen dentro de ella elementos que sólo puedan explicarse razonablemente como partes de una embarcación?"

EL TERREMOTO DE 1978 Y LA "EXCAVACIÓN" NATURAL

Uno de los episodios más llamativos de la historia ocurrió después del terremoto de 1978.

Según el relato de Wyatt y sus colaboradores, el terremoto provocó cambios visibles en el terreno alrededor de la formación. El material afirma que el suelo descendió en determinados sectores, dejando más expuestas partes de los laterales. Texto pegado

Para los investigadores que defendían la hipótesis del Arca, este fenómeno fue crucial.

Una estructura parcialmente enterrada comenzaba a quedar más accesible.

Las superficies laterales permitían observar patrones que antes permanecían ocultos.

Y aparecieron formas que posteriormente serían interpretadas como posibles elementos de madera.

La historia comenzó a adquirir una característica casi paradójica:

la naturaleza parecía estar haciendo parte del trabajo que una excavación arqueológica habría realizado artificialmente.

Sin embargo, esa misma exposición también permitió que los geólogos estudiaran con mayor detalle las capas y estructuras de la formación.

Y allí comenzó a crecer la controversia.

515 PIES: LA DIMENSIÓN QUE SE CONVIRTIÓ EN UNA DE LAS GRANDES PISTAS

Uno de los argumentos más repetidos por los defensores de Durupınar es su longitud.

El expediente sostiene que la formación mide aproximadamente 515 pies, unos 157 metros, y establece una comparación con los 300 codos atribuidos al Arca en Génesis. Texto pegado

El cálculo utilizado por los defensores de la teoría parte de un codo egipcio de aproximadamente 20,62 pulgadas.

Con esa unidad:

300 codos ≈ 515 pies ≈ 157 metros.

La coincidencia resulta llamativa.

Pero es importante comprender exactamente qué significa.

No existe una única longitud universalmente aceptada para el antiguo codo. Diferentes culturas y períodos utilizaron diferentes medidas.

Por eso, el argumento de los 515 pies es una correspondencia propuesta, no una prueba aislada.

Aun así, desde el punto de vista narrativo e histórico, la coincidencia explica por qué la dimensión de Durupınar se convirtió en uno de los principales pilares de la teoría.

UNA PREGUNTA MÁS PROFUNDA: ¿QUÉ SIGNIFICA "ARARAT"?

Aquí aparece uno de los argumentos geográficos más importantes.

El Génesis dice que el Arca descansó sobre "los montes de Ararat".

No necesariamente dice:

"sobre la cima del actual monte Ararat".

Los investigadores favorables a Durupınar sostienen que "Ararat" debe relacionarse con Urartu, una antigua región de Asia occidental.

El expediente señala precisamente esta interpretación y rechaza la idea de que el texto bíblico obligue a buscar el Arca en la cima del actual Ağrı Dağı. Texto pegado

Esto cambia considerablemente la búsqueda.

En lugar de buscar una embarcación en un único pico volcánico, la búsqueda se desplaza hacia una región montañosa mucho más extensa.

Históricamente, además, existen tradiciones antiguas que situaban los restos del Arca en una zona de Armenia asociada con las montañas de los Cordyaeans.

Flavio Josefo, al citar a Beroso, transmite una tradición según la cual todavía existían partes de la embarcación en Armenia y algunas personas retiraban betún de sus restos para utilizarlo como amuleto. Perseus

Ese dato no identifica Durupınar.

Pero demuestra algo importante:

la tradición de buscar restos físicos del Arca en esa amplia región es mucho más antigua que las investigaciones modernas.

JOSEFO, BEROSO Y UNA MEMORIA QUE ATRAVESÓ LOS SIGLOS

Este es uno de los elementos históricos más fascinantes.

Flavio Josefo escribió en el siglo I d. C. que los restos del Arca eran mostrados por los habitantes de la región.

Y cuando menciona a Beroso, historiador babilónico del período helenístico, transmite la noticia de que todavía quedaba una parte del barco en Armenia, cerca de las montañas de los Cordyaeans, y que las personas retiraban material de sus restos. 

Josefo también menciona una tradición relacionada con una montaña llamada Baris, donde se decía que un hombre había llegado con un arca y que durante mucho tiempo se conservaron restos de madera. 

Y en otro pasaje relaciona el lugar con una tradición armenia sobre un "lugar de descenso", donde los habitantes afirmaban que se conservaban restos del Arca. 

Aquí aparece una distinción histórica fundamental:

Josefo no identificó Durupınar.

Su testimonio es anterior a Durupınar por casi dos milenios.

Lo que demuestra es la existencia de antiguas tradiciones geográficas sobre los restos del Arca en la región de Armenia.

Para una investigación histórica, eso es muchísimo más interesante que utilizar a Josefo como si hubiera identificado directamente el sitio moderno.

EL PAISAJE QUE LOS INVESTIGADORES INTERPRETARON COMO UN BARCO

Volvamos a la formación.

Su apariencia es uno de los elementos que más impresiona al visitante.

Desde determinados puntos de observación se aprecia una estructura larga, estrecha y elevada, con extremos que pueden recordar un casco.

En el material de Wyatt/Fisher, la parte delantera es interpretada como una proa puntiaguda, mientras que la posterior aparece más redondeada.

La explicación propuesta es que una proa puntiaguda habría sido adecuada para enfrentar las olas.

Incluso se ha intentado relacionar esa forma con el uso hipotético de piedras de arrastre destinadas a estabilizar el barco.

Pero la geología presenta otra posibilidad.

Los estudios de Lorence Collins y David Fasold argumentaron que la forma podía explicarse mediante una estructura geológica natural, concretamente una configuración de estratos plegados y erosionados. 

Y aquí se encuentra una de las grandes ironías de Durupınar:

la forma que para unos constituye la primera evidencia del barco es, para otros, precisamente la evidencia de un proceso geológico.

LAS "COSTILLAS" QUE PARECEN APARECER EN LAS PAREDES

Después de los terremotos y de la exposición progresiva de determinadas superficies, los investigadores comenzaron a prestar especial atención a los patrones verticales.

En fotografías presentadas por los defensores del sitio aparecen estructuras claras y oscuras distribuidas verticalmente.

Wyatt y sus colaboradores interpretaron esas formas como posibles costillas o cuadernas.

En una embarcación de madera de grandes dimensiones, las cuadernas serían fundamentales.

Su función sería proporcionar rigidez al casco y servir como soporte para el revestimiento exterior.

Una reconstrucción hipotética de Durupınar puede imaginar:

quilla → cuadernas → tablas del casco → vigas de cubierta → niveles interiores.

El expediente identifica precisamente estas estructuras como posibles componentes del esqueleto de la embarcación.

Pero nuevamente aparece el desafío científico:

¿son realmente madera?

Los críticos sostienen que algunas de estas formas corresponden a estructuras minerales y estratigráficas naturales.

Por eso, fotografiar una "costilla" no basta.

Habría que establecer su composición.

RADAR: EL INTENTO DE VER LO QUE EL OJO NO PODÍA VER

Aquí la investigación adquiere una dimensión tecnológica.

Durante las décadas de 1980 y posteriores se utilizaron métodos geofísicos para intentar estudiar el interior de la formación.

El expediente asociado a Wyatt sostiene que los estudios de radar permitieron identificar patrones regulares que fueron interpretados como:

  • quilla;
  • sobrequilla;
  • bordas;
  • mamparos;
  • compartimentos;
  • rampas;
  • puertas;
  • espacios interiores;
  • y un área central destinada, según esa interpretación, a facilitar el movimiento del aire. 

Para los defensores de la teoría, aquello representaba algo decisivo:

el supuesto barco no solamente tenía la forma exterior de una embarcación; también parecía tener un interior organizado.

Pero un radar de subsuelo no produce automáticamente un plano arquitectónico.

Las señales deben ser interpretadas.

Una anomalía puede corresponder a una pared.

Pero también puede corresponder a una fractura, una variación de densidad, una capa mineral o una discontinuidad geológica.

Por eso, la interpretación del radar constituye uno de los campos de batalla científicos de Durupınar.

1985: WYATT, FASOLD Y BAUMGARDNER

La investigación adquirió otra dimensión en 1985, cuando Wyatt trabajó junto a David Fasold y el geofísico John Baumgardner.

Fasold llegó al lugar con experiencia en operaciones marítimas y quedó inicialmente impresionado por la forma de la estructura.

La investigación incluyó mediciones y técnicas destinadas a localizar posibles elementos metálicos.

La historia posterior de Fasold es especialmente importante.

Porque Fasold no mantuvo para siempre su interpretación inicial.

Después de nuevas investigaciones, visitó nuevamente Durupınar en 1994 acompañado por el geólogo australiano Ian Plimer y llegó a la conclusión de que la formación no era una embarcación. Posteriormente, en 1996, Fasold y el geólogo Lorence Collins publicaron un trabajo en Journal of Geoscience Education argumentando que la estructura era una formación geológica natural. Wikipedia

Este cambio es fundamental para entender la historia.

Porque Fasold no era simplemente un crítico externo.

Había participado en la investigación inicial.

LA EXPLICACIÓN GEOLÓGICA: UNA FORMA DE BARCO PRODUCIDA POR LA TIERRA

El trabajo de Collins y Fasold propuso que la forma de Durupınar podía explicarse mediante una estructura geológica conocida como sinclinal de doble inmersión.

En términos sencillos:

las capas de roca se pliegan.

Las capas pueden inclinarse hacia un eje.

La erosión elimina materiales de diferente resistencia a velocidades distintas.

Y finalmente queda expuesta una estructura alargada y simétrica.

Desde arriba puede parecer sorprendentemente parecida a un barco.

La hipótesis geológica, por tanto, no necesita imaginar que un constructor haya creado la forma.

La propia estructura de las rocas, combinada con erosión y procesos posteriores, podría producirla.

El trabajo de Collins y Fasold llegó incluso a reinterpretar supuestos elementos metálicos como concentraciones naturales de minerales como limonita y magnetita, y las supuestas "costillas" o madera petrificada como materiales geológicos. 

Esto representa probablemente la objeción científica más importante a toda la teoría de Durupınar.

EL MISTERIO DE LOS METALES

Pero la historia no termina con la geología.

Los defensores de Wyatt presentan fotografías de objetos metálicos que consideran incompatibles con una simple formación natural.

El material describe:

remaches,

placas,

soportes,

posibles clavos,

fragmentos metálicos,

y restos que algunos investigadores interpretaron como residuos de fabricación.

Texto pegado

Uno de los objetos más llamativos fue descrito como un remache de aproximadamente 3,5 pulgadas.

Otro elemento fue interpretado como una pieza semejante a una arandela o placa circular.

Los investigadores sostienen que estos objetos aparecían asociados con la formación.

Si fueran realmente elementos manufacturados, serían potencialmente muy importantes.

Pero hay una segunda pregunta:

¿pueden demostrarse como objetos fabricados por seres humanos?

Y una tercera:

¿puede demostrarse que pertenecieron a una embarcación antigua?

Estas dos preguntas son mucho más difíciles.