ESPECIAL | SEMIFINAL ARGENTINA–INGLATERRA

1699–1875: De Hassell Hall a la Comisión Exploradora Foster–Seelstrang 

Una investigación histórica reconstruye un vínculo documentado entre una antigua mansión señorial de West Yorkshire y la Comisión Exploradora Foster–Seelstrang, revelando cómo dos episodios separados por 176 años terminaron formando parte de una misma historia. 


"La historia también alcanza su grandeza cuando descubre aquello que, incluso a través del tiempo, fue capaz de unir a los pueblos." 

— Ezequiel Foster


Cuando el mundo vuelva a mirar hacia una misma cancha...

Dos camisetas.

Dos himnos.

Argentina.

Inglaterra.

Durante noventa minutos —o quizá ciento veinte, o incluso una definición por penales— millones de personas volverán a contener la respiración.

Los diarios analizarán cada decisión táctica.

Las redes sociales debatirán cada jugada.

Los historiadores del deporte escribirán un nuevo capítulo de una rivalidad que atraviesa generaciones.

Pero cuando el árbitro marque el final del partido...

el resultado ocupará su lugar en la historia del fútbol.

Sin embargo, existe otra historia entre la Argentina e Inglaterra.

Una historia que no comenzó con una pelota.

Que no nació en un estadio.

Que no fue escrita por futbolistas.

Y que permaneció prácticamente olvidada durante más de tres siglos.

Hasta ahora.


Una puerta. Tres letras. Un misterio. 

En algún momento de 1699, sobre el dintel de la entrada principal de una antigua mansión señorial de West Yorkshire, alguien hizo grabar tres iniciales.

F.R.H.

Y una fecha.

1699.

Nada más.

Ningún nombre.

Ninguna explicación.

Solo tres letras talladas en piedra.

Con el paso del tiempo, aquella mansión —conocida antiguamente como Hassell Hall— desapareció.

En 1961 fue demolida.

Sus muros dejaron de existir.

Su puerta fue retirada.

Parecía que el tiempo había borrado para siempre la historia de aquel lugar.

Pero el tiempo no consigue borrar aquello que la memoria aún puede reconstruir.

Durante generaciones, nadie supo con certeza quiénes se ocultaban detrás de aquellas tres iniciales.

Hasta que una pregunta volvió a formularse.

Una pregunta breve.

Tan sencilla como poderosa.

¿Quién fue F.R.H.?

La respuesta había permanecido en silencio durante más de tres siglos.

"Who was F.R.H.?"

Después de la demolición de Hassell Hall, un periódico local de West Yorkshire publicó una pregunta tan sencilla como trascendental.

"Who was F.R.H.?"

¿Quién fue F.R.H.?

A primera vista, parecía una incógnita sobre tres letras grabadas en piedra.

En realidad, era una pregunta sobre la memoria de un lugar.

Sobre las personas que lo habitaron.

Y sobre una historia que había permanecido en silencio durante más de tres siglos.

Responderla no consistía únicamente en identificar un nombre.

Significaba devolverle una identidad a una antigua mansión señorial cuyo recuerdo parecía haberse perdido para siempre.

Comenzó entonces una investigación que recorrería archivos parroquiales, escrituras de principios del siglo XVIII, mapas históricos, registros civiles, genealogías y otras fuentes documentales.

Poco a poco, las piezas comenzaron a encajar.

Las iniciales dejaron de ser un enigma.

Volvieron a ser personas.

La piedra volvió a tener nombres.

Y lo que durante generaciones había parecido una simple inscripción sobre el dintel de una antigua mansión terminó revelando una historia mucho más amplia de lo que cualquiera hubiera imaginado.

Porque, a veces, la historia no desaparece.

Solo espera que alguien vuelva a hacer la pregunta correcta.

Cómo se reconstruyó una historia olvidada

El análisis comparativo de documentación de principios del siglo XVIII, junto con otras fuentes históricas, permitió reconstruir la ubicación de Hassell Hall, una antigua mansión señorial situada al suroeste de Ossett, en West Yorkshire, Inglaterra.
Con el tiempo, el lugar pasó a ser conocido como Green House. Su nombre original cayó en el olvido y, tras su demolición a comienzos de la década de 1960, parecía que también lo había hecho su historia.

Cuando la memoria comenzó a hablar

Toda investigación histórica comienza con una pregunta.

Pero muy pocas consiguen devolverle la memoria a un lugar.

Después de años de investigación documental, aquellas tres iniciales recuperaron su identidad.

F
Foster

R
Richard

H
Hannah

Las iniciales dejaron de ser un misterio.

Volvieron a ser personas.

La piedra ya no hablaba de unas letras.

Volvía a hablar de una familia.

De una época.

Y de una antigua mansión señorial que había formado parte de la historia de Ossett, en West Yorkshire.

Aquella investigación no quedó solamente en los archivos.

Más de tres siglos después, la historia de Hassell Hall volvió a hacerse visible para la comunidad mediante la instalación de un panel patrimonial en Green Park, muy cerca del lugar donde alguna vez se levantó la antigua casa señorial.

La mansión desapareció.

Su memoria, no.

Hasta ese momento parecía la historia de una antigua mansión señorial de West Yorkshire.

Pero la investigación documental reveló que aquel no era el final.

Era apenas el comienzo.

Seis generaciones después de Richard Foster, uno de sus descendientes directos, el agrimensor Enrique Foster formaría parte de la Comisión Exploradora Foster–Seelstrang, una expedición científica promovida por el Estado argentino que ampliaría el conocimiento del territorio y contribuiría a la organización del norte del país.

La historia cruzó un océano. 

Este trabajo forma parte del proyecto internacional FOSTER History & Collective Memory y es el resultado de años de investigación basada en documentos originales, registros parroquiales, archivos históricos, mapas, escrituras, decretos nacionales y fuentes patrimoniales de Inglaterra y Argentina.


Mientras Inglaterra conservaba una memoria... Argentina comenzaba otra.

A más de once mil kilómetros de distancia...

La Argentina atravesaba uno de los momentos más decisivos de su organización territorial.

Comprender la geografía, los ríos y las posibilidades de poblamiento del Gran Chaco no era solamente un desafío científico.

Era una cuestión de Estado.

En ese contexto nació la Comisión Exploradora Foster–Seelstrang.

Era 1875.

El presidente Nicolás Avellaneda firmó el decreto que dio origen a una expedición destinada a estudiar uno de los territorios menos conocidos de la República Argentina.

Su misión no consistía únicamente en explorar.

Debía conocer científicamente un territorio todavía insuficientemente relevado.

Levantar mapas.

Reconocer ríos.

Estudiar los recursos naturales.

Seleccionar los lugares más adecuados para futuras colonias.

"Los agrimensores desempeñaron un papel fundamental en la elaboración de registros cartográficos y censales, proporcionando la base técnica para el desarrollo de nuevas colonias."

— Craig L. Symonds, The U.S. Navy: A History (2018). (Referencia metodológica sobre exploración y mensura).

Planificar.

Medir.

Comprender.

En una Argentina que todavía estaba construyendo buena parte de su territorio nacional, aquella expedición representó uno de los primeros grandes proyectos científicos y de planificación territorial impulsados por el Estado.

"Fue el primer trabajo de esta naturaleza que se ha emprendido por argentinos con un fin puramente científico."

Arturo Seelstrang, Informe de la Comisión Exploradora del Chaco (1878; edición facsimilar, EUDEBA, 1977).

Entre sus integrantes se encontraba el agrimensor Enrique Foster, incorporado oficialmente el 14 de julio de 1875.

Junto a Arthur von Seelstrang y Manuel Obligado, recorrió una extensa región, levantó planos, elaboró informes y produjo una documentación que, aún hoy, constituye una fuente fundamental para comprender la historia del noreste argentino.


Dos documentos. Dos países. Una misma historia. 

Durante mucho tiempo creí que estaba reconstruyendo la historia de una familia.

Con el paso de los años comprendí que el verdadero descubrimiento era otro.

No estaba reconstruyendo únicamente un árbol genealógico.

Estaba siguiendo el recorrido de una memoria que había permanecido fragmentada durante siglos.

Una parte comenzaba en 1699, sobre el dintel de una antigua mansión señorial de West Yorkshire.

La otra aparecía 176 años después, en un decreto firmado por el presidente Nicolás Avellaneda, que daba origen a la Comisión Exploradora Foster–Seelstrang.

Entre ambos documentos había un océano.

Había seis generaciones.

Había dos continentes.

Y había casi dos siglos de historia.

Sin embargo...

los dos hablaban del mismo recorrido humano.

Richard Foster pertenece a la historia documentada de Hassell Hall.

Enrique Foster pertenece a la historia documentada de la Comisión Exploradora Foster–Seelstrang.

Uno vivió en la Inglaterra del siglo XVII.

El otro ayudó a explorar una parte fundamental del territorio argentino en el siglo XIX.

Durante mucho tiempo parecieron historias completamente independientes.

Los documentos demostraron lo contrario.

Aquello que comenzó como la búsqueda del origen de un apellido terminó revelando un patrimonio histórico que trasciende a una sola familia y dialoga con la memoria compartida de Inglaterra y la Argentina.

Porque, a veces...

la historia más extraordinaria no consiste en descubrir un nombre.

Consiste en comprender que dos pueblos ya estaban unidos mucho antes de que el mundo los viera enfrentarse en una cancha.

Los documentos no crearon esta historia.

Simplemente permitieron volver a verla.


La historia nunca viaja sola

Los océanos separan territorios.

Las historias los vuelven a unir.

Cuando una familia cruza un océano...

no lleva únicamente equipaje.

Lleva su memoria.

Sus oficios.

Sus costumbres.

Sus documentos.

Sus silencios.

Sus esperanzas.

Con el paso del tiempo, esas historias dejan de pertenecer solamente a quienes las vivieron.

Se convierten en parte de la memoria de un pueblo.

Así ocurrió con Hassell Hall.

Así ocurrió, seis generaciones después, con la Comisión Exploradora Foster–Seelstrang.

Y quizá...

también haya ocurrido con la historia de tu propia familia.


Por qué esta historia nos pertenece

No hace falta llevar el mismo apellido.

Basta con saber que, antes de nosotros, hubo otras vidas que hicieron posible nuestro presente.

Porque la historia de los pueblos no fue construida únicamente por reyes, presidentes, generales o próceres.

También fue construida por millones de personas.

Por hombres y mujeres que cruzaron océanos.

Que dejaron atrás su lugar de origen.

Que llevaron consigo sus oficios.

Sus costumbres.

Sus documentos.

Sus recuerdos.

Y comenzaron una nueva vida en otro lugar del mundo.

Italianas.

Españolas.

Suizas.

Alemanas.

Británicas.

Portuguesas.

Árabes.

Judías.

Originarias.

Y muchas otras.

Cada familia dejó una huella.

Cada apellido guarda una historia.

Cada fotografía.

Cada carta.

Cada documento heredado.

Puede convertirse en la puerta de entrada a un pasado que todavía espera ser descubierto.

La historia de una familia es solamente un ejemplo.

Un ejemplo de cómo una investigación documental puede trascender a un solo apellido y revelar una parte del patrimonio histórico compartido entre pueblos y naciones.

Porque detrás de cada apellido no hay solamente un origen.

Hay personas.

Hay decisiones.

Hay viajes.

Hay sacrificios.

Hay generaciones enteras que, sin saberlo, ayudaron a construir el mundo que hoy habitamos.

Preservar esa memoria no significa vivir en el pasado.

Significa comprender el camino que hizo posible nuestro presente.

Quizá la historia más extraordinaria todavía permanezca guardada en una vieja fotografía, en una carta olvidada... o simplemente en un apellido cuyo origen nadie volvió a preguntar.

Cuando el estadio quede en silencio... 

Cuando el árbitro marque el final de la semifinal entre Argentina e Inglaterra...

el mundo conocerá un resultado.

Habrá nuevas portadas.

Nuevos héroes.

Un nuevo capítulo para la historia del fútbol.

Con el paso de los años, incluso los goles más memorables encontrarán su lugar en los archivos deportivos.

Pero esta historia seguirá formulando la misma pregunta.

¿Quiénes caminaron antes que nosotros?

Porque Hassell Hall ya no existe.

La antigua mansión señorial fue demolida.

Sin embargo, su memoria pudo reconstruirse.

Porque la Comisión Exploradora Foster–Seelstrang concluyó su misión hace más de ciento cincuenta años.

Sin embargo, sus mapas, sus informes y su legado continúan ayudándonos a comprender una parte fundamental de la historia del noreste argentino.

Y porque, detrás de cada apellido...

hay personas.

Hay decisiones.

Hay viajes.

Hay sacrificios.

Hay lugares.

Hay generaciones enteras que hicieron posible nuestro presente.

Quizá ese sea el verdadero sentido de la historia.

No conservar únicamente edificios.

No conservar únicamente documentos.

Sino devolverles un nombre.

Un rostro.

Y una voz.

Porque los partidos terminan.

Los campeones cambian.

Las generaciones también.

Pero la memoria...

cuando encuentra quién la preserve...

consigue atravesar los siglos.

Deja de pertenecer únicamente a una familia.

Empieza a formar parte del patrimonio de todos.

Y quizá...

cuando el estadio quede en silencio...

lo más importante no sea quién ganó una semifinal.

Sino comprender que, mucho antes de este partido, la historia ya había comenzado a construir un puente entre Inglaterra y la Argentina.

Un puente construido por personas.

P
or documentos.

Y por una memoria que el tiempo nunca consiguió borrar.

Fundador y Director

FOSTER History & Collective Memory

Proyecto internacional de investigación histórica dedicado a reconstruir la memoria de las personas, las familias y los lugares que forman parte de nuestro patrimonio común.

"Los partidos se recuerdan por un resultado. La memoria de los pueblos se construye con las historias que deciden conservar."
— Ezequiel Foster

Fuentes y referencias 

Inglaterra

  • Wakefield Manor Book (1709). Yorkshire Archaeological Society Record Series, Vol. 101.
  • Ossett: Deeds and Documents. Yorkshire Archaeological and Historical Society.
  • Leeds Intelligencer, 20 de junio de 1775.
  • Memorials of Deeds (1704–1970). The Deeds Registry, West Yorkshire History Centre, Wakefield.
  • Familiae Minorum Gentium, Vol. I, p. 75.
  • The Nonconformist Register of Baptisms, Marriages and Deaths (1644–1752). Oliver Heywood; Thomas Dickenson; J. Horsfall Turner, p. 307.
  • Horbury Parish Register.
  • The Ossett Observer (West Yorkshire).

Argentina

  • Seelstrang, Arturo. Informe de la Comisión Exploradora del Chaco. Buenos Aires, 1878; 2.ª ed. Eudeba, 1977.
  • Ley N.º 686 (1874). Congreso de la Nación Argentina.
  • Decreto del Poder Ejecutivo Nacional de 1875 por el que se incorporó al agrimensor Enrique Foster a la Comisión Exploradora Foster–Seelstrang.
  • Archivo General de la Nación (Argentina).
  • Archivo Histórico de la Provincia de Santa Fe.
  • Academia Nacional de la Historia.
  • Báez, Carlos Alberto. Orígenes de la Agrimensura en el Chaco y Norte de Santa Fe. Revista Prever, 1988.
  • Fontana, Luis Jorge. El Gran Chaco.

Proyecto de investigación

  • FOSTER History & Collective Memory. Archivos, documentación comparada e investigación histórica desarrollada entre Inglaterra y Argentina.


Nota editorial: La presente investigación se desarrolló a partir del análisis de documentos originales, registros parroquiales, archivos históricos, mapas, decretos oficiales y otras fuentes patrimoniales de Inglaterra y Argentina. Una selección del material documental utilizado puede consultarse en FOSTER History & Collective Memory